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Razones por las que escuchas canciones tristes cuando estás rota por dentro

Por: Cultura Colectiva julio 27, 2017

Algo pasa en las ciudades grandes, donde las personas se ponen sus audífonos para matar un poco el tiempo de su recorrido y se quedan en silencio para entregarse a la música. Lo curioso es que hablamos de un fenómeno común y difícil de entender, las personas se ponen tristes al escuchar ciertas canciones y lo siguen haciendo. Estar tristes no es algo por lo que debemos sentirnos orgullosas, pero sin duda forma parte de la cotidianidad. ¿Por qué entre todas las cosas que nos pueden hacer sentir mal elegiríamos provocarnos tristeza por medio de canciones?

Comúnmente andamos con tanta prisa que son contadas las veces que tenemos para regresar a los problemas del pasado y darles solución en nuestra cabeza, por lo que preferimos escuchar canciones tristes.

Hay que admitirlo, muchos de nosotros hemos derramado lágrimas a la par de una canción, solas o en compañía de nuestras mejores amigas y lo peor del caso es que estas canciones que desatan nuestra tristeza pueden variar entre los tonos más bajos y las canciones súper movidas, es decir, no tenemos que escuchar música triste para ponernos así, sólo tenemos que escuchar.

Estos son los motivos por los que esta emoción emerge a voluntad propia:

Catarsis

La música es un arma letal porque provoca tantas emociones como recuerdos en nosotras, por lo que la psicología explica el fenómeno de desear que esto suceda como la necesidad de catarsis o lo que sería lo mismo, el desbloqueo al recuerdo reprimido.

Acudir a una canción que te recuerda algo del pasado es como entrar en terapia y tratar de dar con una solución nuevamente. Se dice que quien recurre a este método, aunque sea inconscientemente, presenta una mejora sustancial en sus problemas.

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Vía: Asikow

Emoción directa

Las emociones directas son las más presentes en nuestra cabeza. Se trata de aquellos vínculos que hacemos entre canción y suceso o canción y persona; esta es una maldición cuando tienes que dejar el pasado atrás, pues las asociaciones que creamos entre un fenómeno tan fuerte como la música y nuestra vida personal tardan en romperse.

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Vía: Asikow

Emoción vicaria

Las emociones vicarias son las más populares. Estas emociones son colectivas, es decir, las vivimos a partir de que tenemos una referencia de alguien más que las siente así. Por este motivo, el cine es el mejor referente para provocarlas, al ser un medio de reacciones en cadena y de masas. Si tú entiendes la emoción que cierta canción provocó en tus amigos, será difícil que no la percibas igual.

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Vía: Asikow

Emoción sentida

Jamás podemos dejar de escuchar, no podemos cerrar los oídos al ruido del exterior, por lo que cuando la música suena, nuestra cotidianidad cambia y las fibras más interiores se mueven.Los tonos que por naturaleza tienden a la alegría o a la tristeza son aquellos que los científicos nombran como emoción directa, por lo que si escuchas una canción rápida es muy posible que te aceleres y te pongas alegre.

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Vía: Asikow

Lo que pasa entre todas estas clasificaciones que nos llevan al mismo fenómeno emocional es que nunca se corresponden, es decir, son condiciones personales que aumentan la probabilidad de que nos pongamos tristes cuando buscamos escuchar aquella canción que nombró algún capítulo de nuestra vida.

La música, por lo tanto, es la purga de los peores males por medio de traerlos a colación. Así que la próxima vez que lloremos frente a una bocina, podemos sentirnos un poco mejor, ya que al menos queremos superar nuestros problemas.

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