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Los grupos de Facebook: ¿ayuda o puro ego?

Por: Dafne Ruiz noviembre 29, 2016

Si tú, al igual que miles de personas, compartes la adicción a las redes sociales, seguramente estás en uno o más grupos de Facebook. Y es que era de esperarse que el sentido de comunidad migrara de la realidad al plano digital. Como buenas mujeres organizadas en torno a un interés o actividad particular (ser mamá es una de los más populares), esperamos que todo funcione lo mejor posible, pero justo nuestro factor humano es el que vuelve esta interacción compleja. Mientras que por un lado los grupos pueden satisfacer la necesidad de pertenencia, resultar enriquecedores y tan alentadores como un espacio de apoyo, por el otro pueden ser una pesadilla; hay individuos que dan miedo. ¿A poco no?

Si estás en alguno, seguro ubicas los siguientes perfiles:

La autoritaria
Creó el espacio y por ello es la cabeza del séquito de féminas que ha reunido. Tiene el poder de aceptar quién entra o no (¡y quién debe de irse!). Se trata de la Chanel de Scream Queens. Ella dirige y comanda tanto los temas como la línea de acción; de igual modo toma las decisiones importantes respecto a algún evento que estén planeando (supongamos… un bazar). Es lógico que le dé prioridad a sus miembros más antiguos y no necesariamente a quien sepa hacerlo mejor. Así que Lupita puede ser muy buena con los cupcakes, pero tal vez le toque vender arroz con leche. Buscar la aceptación de esta alfa suele ser una tarea obligada. Sé honesta, ¿es tu caso? De ser así, hay estilos de liderazgo más efectivos y mucho más justos. Se vale abandonar los grupos de Facebook sin decir adiós, pero una retroalimentación le puede servir tanto a la administradora como a las demás participantes.

La incómoda
Es la típica que casi siempre tiene algo que opinar o proponer o que, casualmente, todo le ha pasado. Parece que sufre de una excesiva necesidad de llamar la atención porque sus aportaciones terminan por irritar al resto de las participantes. Las reacciones (en nuestra mente o en complicidad con alguien más) ya las dominamos; “otra vez esta vieja”, “que alguien le corte el servicio de Internet”, “¡ya sáquenla!”. La verdad –pobre–, su personalidad es así y puede que esa sea la razón por la que no tenga muchas amigas. Si te sentiste relacionada con ese papel de “sabelotodo”, en serio, actuar de esa manera sólo te llevará hacia un camino: la expulsión. Gobiérnate y bájale a tu yo-yo.

Bored young woman in the office working with a laptop and staring at computer screen

La mujer invisible
Se supone que todas las que conforman el grupo leen y pelan a las demás, porque, obvio, su voz cuenta. Lamentablemente, esto no es garantía para que mandes un mensaje y llegue la respuesta de inmediato. A veces… Grillos. ¡PUM! Golpe a la autoestima. “¡Fui ignorada de forma brutal! ¡Pero somos un grupo!” Querida lectora, si ya te ha pasado, déjame decirte que ese no te conviene. Ya te demostraron qué tanto les importas (o sea, nada). Nadie debe sentirse mal (no entraste jamás con dicha finalidad), así que deja atrás esa tristeza porque tienes más opciones de grupos de Facebook. Nuevamente mi recomendación es buscar otro espacio con mayor reciprocidad y en el que te sientas lo más a gusto posible.

La anunciante
Aunque el grupo fue abierto por un motivo, no falta la integrante que se aproveche de su alcance y desee “hacer su agosto”. Sutil o descaradamente comienza a promocionar o vender su joyería artesanal entre fanáticas de la repostería. ¿Quién puede culparla? Al final, a todas nos gustan los collarcitos, anillos, etc. El punto es que la dinámica podría convertirse poco a poco en un tianguis. Puede que a varias no les moleste pero si a ti sí, se vale levantarte en armas. Por supuesto que te ganarás su repulsión, porque a nadie le gusta que le tiren el changarro. En todo caso, piénsalo bien, quién sabe cuándo tengas que recurrir a esa táctica.

La rogona
El nivel de adicción a las redes sociales puede convertir a cualquiera en un dolor de cabeza, sobre todo por la infinidad de concursos en línea que existen. La urgencia por conseguir ese deseado viaje a Caletilla lleva a las personas a abusar de un espacio que, repito, tiene otra meta. Con frases como “Por favor, necesito de su ayuda. Denle like a mi foto/voten por mí. No hace falta registrarse. Les dejo la liga”, promueven un sabotaje al grupo. Si de por sí que te lo pida un amigo fastidia; bueno, peor tantito cuando lo hace la doña desconocida. ¿Quién quiere suscribirse a un canal de cocina y recibir programación sobre deportes? Manita arriba si estás de acuerdo en que cada cosa en su lugar.

Top view of playful smiling young woman begging and using laptop

Sin importar con cuál de las anteriores te enfrentes, es fundamental recordar que te uniste al grupo por algo positivo, ¡jamás para pasarla mal! Ante todo, debe de existir el respeto y la buena comunicación entre los miembros. Y, como consejo de vida, nunca lo olvides: trata a las demás como quisieras que te trataran. Aunque no sean “monedita de oro”. Y tú, ¿estás feliz en tus grupos de FB? Anda, sin pena, ¡compártelo!

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